Entre todos los minerales involucrados en la salud del sistema nervioso y muscular, el magnesio ocupa un lugar de absoluto relevancia, especialmente para quienes sufren de fibromialgia. Su deficiencia, hoy extremadamente difundida en la población, tiene implicaciones profundas sobre el umbral del dolor y la excitabilidad neuronal.
Magnesio y umbral del dolor
A nivel de las fibras nerviosas, el magnesio actúa como un freno natural sobre la transmisión de los impulsos dolorosos. En términos técnicos, el ion magnesio inhibe la penetración del calcio en las fibras nerviosas a través de los canales dependientes de voltaje. Dado que el calcio facilita la liberación de neurotransmisores y la sensibilización de los receptores del dolor (nociceptores), una deficiencia de magnesio significa literalmente sentir más dolor.
Por el contrario, cuando el magnesio está presente en cantidades adecuadas, el umbral del dolor se eleva y la sensibilidad sensorial general disminuye. Es una observación clínica confirmada diariamente: restaurar una correcta biodisponibilidad de magnesio lleva a una mejora tangible de la percepción dolorosa.
El mineral más deficiente
El magnesio es hoy considerado el ion más deficiente en absoluto en la población de los países industrializados. Las razones son múltiples:
- Empobrecimiento de los suelos: la agricultura intensiva ha reducido el contenido de minerales en los vegetales
- Refinación de los alimentos: el procesamiento industrial elimina gran parte del magnesio
- Estrés crónico: el estrés aumenta el consumo y la eliminación de magnesio
- Exceso de calcio: un aporte desequilibrado a favor del calcio compite con la absorción del magnesio
- Medicamentos: muchos medicamentos de uso común aumentan la excreción de magnesio
Más allá del dolor: las funciones del magnesio
El magnesio participa en más de 300 reacciones enzimáticas en el organismo. Su deficiencia se manifiesta con síntomas que van mucho más allá del dolor:
- Calambres y fasciculaciones musculares
- Irritabilidad y nerviosismo
- Dificultades de concentración
- Trastornos del sueño
- Fatiga crónica
- Palpitaciones cardíacas
- Cefalea tensional
Se trata, una vez más, de síntomas que se superponen de manera significativa a los de la fibromialgia.
Cómo integrar el magnesio
La integración de magnesio debe ser evaluada con su médico, considerando la forma más biodisponible y la dosis adecuada a sus necesidades. El magnesio se encuentra naturalmente en verduras de hoja verde, frutos secos, semillas, legumbres y cereales integrales. Sin embargo, dada la extendida deficiencia y el aumento de la demanda en la fibromialgia, la sola alimentación podría no ser suficiente.
Sin una adecuada disponibilidad de magnesio, la sensibilidad al dolor aumenta. Con cantidades adecuadas de magnesio, se sienten menos dolores.
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